Por Angel C.
El pasado 23 de febrero, la vida de la señora Gloria Sánchez, de 76 años, cambió drásticamente. Lo que inició como una urgencia médica por un infarto cerebral hemorrágico, se convirtió en un historial de presuntas negligencias y carencias dentro del Hospital General del ISSSTE en Toluca, ubicado en la colonia Jiménez Gallardo.
Sin energía eléctrica para una urgencia
La cadena de omisiones comenzó apenas a su ingreso. El martes 24 de febrero, el hospital presentó una falla en el suministro eléctrico; la falta de «potencia de luz» impidió realizar la tomografía de urgencia necesaria para determinar el tratamiento inmediato. El estudio se retrasó más de cuatro horas, perdiendo un tiempo vital para reducir el daño cerebral. Los resultados se obtuvieron finalmente pasadas las 11:00 de la noche.
Catorce días sin neurólogo
A pesar de la gravedad del diagnóstico —que afecta dos terceras partes del cerebro—, Gloria ha permanecido dos semanas en piso bajo el cuidado exclusivo de médicos internistas. La familia denuncia que, hasta la fecha, ningún especialista en neurología la ha valorado, generando incertidumbre sobre la importancia de consultar a uno.

Inconsistencias y diagnósticos contradictorios
La comunicación con las autoridades del hospital, incluyendo al subdirector, el Dr. Raimundo, ha sido errática. La familia señala una serie de contradicciones que ponen en duda el manejo clínico:
- El jueves 5 de marzo, el personal aseguró que la paciente no requería oxígeno.
- El viernes 6 de marzo, mediante un documento, solicitaron a la familia un tanque de oxígeno tras diagnosticarle una neumopatía.
- Hoy lunes 9 de marzo, aseguraron que el oxígeno «no es tan necesario», dejando a la familia en la incertidumbre total sobre la salud pulmonar de Gloria.
Opacidad y diagnósticos «al aire»
A la gravedad del cuadro de salud se suma la opacidad administrativa. La familia denuncia que, a 14 días del ingreso, no cuentan con un diagnóstico médico por escrito. La información se les ha entregado únicamente de forma verbal y contradictoria: mientras el personal asegura que se trata de un EVC «isquémico-hemorrágico», no han plasmado esta valoración en un documento oficial que permita a la familia buscar una segunda opinión externa o dar seguimiento adecuado.





Negativa sistemática a la interconsulta
Ante la evidente ausencia de especialistas en el hospital, María Fernanda entregó un escrito formal a la Dirección solicitando de manera urgente la intervención de un neurólogo o, en su defecto, el trámite de una interconsulta para que un especialista de otra unidad médica pueda valorar a su madre.
Sin embargo, la respuesta institucional sigue siendo la misma: la dirección sostiene que «no es necesario», bloqueando cualquier posibilidad de que la señora Gloria reciba la atención especializada que requiere para mitigar el daño cerebral que ya afecta dos terceras partes de su capacidad cognitiva.
Trato indigno
La denuncia se extiende a las condiciones de hospitalización. La familia describe una atención desigual: mientras algunos enfermeros son atentos, otros muestran un trato negligente. La falta de higiene es crítica; en un hospital donde la limpieza debería ser prioridad, los baños a los pacientes son intermitentes, una situación grave considerando que la señora Gloria depende del uso de pañal.
La integridad física de la paciente también se ha visto comprometida. Sus brazos presentan hematomas severos («morados») debido a venoclisis mal aplicadas.


De servidora a víctima del sistema
Para el ISSSTE, Gloria Sánchez podría ser un número de expediente, pero para Toluca es una ciudadana que dedicó su vida profesional al servicio de la salud en el Hospital 20 de Noviembre, donde ayudaba a otros con los trámites que hoy su propia familia padece.
Madre, esposa y «abuela consentidora», como la describe su hija María Fernanda, Gloria es una mujer activa que disfrutaba de viajar a la CDMX con sus amigas y cuidar su jardín. Hoy, su familia exige que el hospital no la dé de alta de forma prematura —argumentando riesgo de neumonía intrahospitalaria— sin antes garantizar la atención del neurólogo que se le ha negado por 14 días.


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