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Con los pies y la fe hinchados; la peregrinación de Toluca que no se cansa

Es una madeja de frío y sudor que siente tu cuerpo en pocas horas, si es que intentas seguirles el paso. Caminar a su ritmo, cantar y correr con la peregrinación que sale de la catedral de Toluca y llega a la Basílica de la Virgen de Guadalupe en la Ciudad de México.
Ellos, pareciera, todo el tiempo llevan los pies y la fe hinchados. Porque no se detienen al paso de casi cinco días.
Dos días para los que salen de Toluca y cinco días para los que llegan desde el norte del estado.
Los veo caminar primero con bultos de cobijas, rebozos, chamarras y bufandas. Pero el paso de las horas y los kilómetros andados, ya van ligeros. Entonces los ves desprenderse de las chamarras, las cobijas y del frío.
Comienzan a sudar. Los pies se hinchan al mismo ritmo de su fe.
—No es cansando si se hace con fe hermano, —me dice un devoto de los barrios tradicionales de Toluca, que lleva sobre espalda un bulto de cobijas y un cuadro de la Guadalupana colgada sobre el pecho.
Los grupos llevan su distintivo en las playeras, en las estampillas, en sus carritos donde montaron el altar de la morenita y en sus mandas. Cada una es distinta.
—Voy a agradecerle porque nos curó de la enfermedad a mi familia.
—Yo voy a pedirle que me ayude a encontrar a mi hijo.
—A mi solo me mueve ir, por el amor que le tengo a la virgencita. Responden los peregrinos en ese mar de gentes, que tomó todo el Paseo Tollocan.
Este lunes deberán llegar a Ocoyoacac donde dormirán y mañana continuarán su viaje.
Por: Filiberto Ramos

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