Son las once de la mañana. El grupo llegó a tiempo afuera del hospital Adolfo López Mateos, como es su costumbre.
Las voluntarias comienzan a mover las manos para bajar de la camioneta de Manuel González las charolas con enceres, ollas de arroz, frijoles y mole rojo que esta vez prepararon. Se deben apresurar.
Edilberto Flores, otro de los voluntarios, prepara una bocina y micrófono para amenizar y hacer el rato más agradable.
Viste una bata de médico, con una cinta con la bandera de México y una nariz roja de payasito.
“Yo soy el payasito”, ríe el voluntario.
Mientras Manuel toma el micrófono y pide que antes de iniciar se haga una oración. Las familias ya lucen impacientes y se van formando.
“A veces nos hacen falta manos”, dice Manuel González. Pide a las personas que si pueden ayuden a repartir agua.
Esta vez acudieron Cleotilde, su hermana Rufina González y doña Otilia Prisciliano.
“Le pusimos Padeciendo Contigo porque todos en algún momento estuvimos aquí también”, explica Manuel González, el fundador del grupo.
Son las cinco de la mañana. En la casa de María de la Luz González se comienza a preparar arroz y frijoles en grandes cazuelas.
“Se prepara para unas cien personas”, aseguran.
Antes de iniciar se encomiendan. María de la Luz tiene una pequeña capilla donde se refugian sus Niños Dios y una estatuilla de la Virgen de Guadalupe al centro. Allí rezaron esta vez.
“Pedimos por las familias que vamos a ayudar y por sus enfermos”, dice María de la Luz.
El grupo de mujeres adultas mayores siempre está entusiasta y platican que cada una tuvo que esperar en algún tiempo, afuera de un hospital.
También que la enfermedad las llevó a una cama de hospital.
—Yo tengo siete clavos en el pie, —dice María de la Luz.
—Yo seis en este y el brazo, —anota doña Otilia.
—A mi me operaron hace poco de la cadera, remata doña Justina.
—Todas estamos quebradas, —interrumpe doña Otilia y el grupo saca carcajadas.
CARIDAD POR FE
El grupo “Padeciendo Contigo” comenzó hace 17 años. Son familias de la delegación de San Pablo Autopan, al norte de Toluca.
El fundador fue Manuel González, quien lleva 15 cirugías en su cuerpo.
”Cuando iba y venía de los hospitales me tocaba ver a esa familias, que dormían en un cartón y llegaba la patrulla y las quitaba. Entonces dije, tengo que hacer algo”, recuerda Manuel González.
Los grupos se comenzaron a formar entre voluntarios de la parroquia de San Pablo Autopan. Actualmente son 8 con 13 integrantes cada uno.
“Cuando a un grupo le toca, se deben organizar para preparar los alimentos y yo los llevo”, explica Manuel.
SUBSISTIR
La colecta de alimentos se hace entre los mismos grupos y vecinos que donan lo básico.
“Más que ir creciendo, cada vez somos menos, porque la gente hasta que no vive esto en carne propia, no sabe”, reprocha Manuel.
Por eso el grupo organiza rifas, colectas y viajes para obtener recursos.
Manuel González tiene el plan de que se organicen como asociación civil para que puedan acceder a recursos del gobierno y de la iniciativa privada.
“Tenemos el plan de ser una asociación civil para tener recursos”, propone Manuel.
Pero eso aún está en planes. Mientras siguen moviendo las manos con lo que pueden. Se preparan para otro lunes.
Por: Filiberto Ramos


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