Opinión

Lo que a la gente le preocupa… y los políticos no quieren ver

La agenda ciudadana: el espejo que la política no quiere mirar

Por: José Manzur Lizárraga

En México, la conversación pública parece vivir en dos mundos paralelos. Uno es el de los discursos oficiales, plagado de cifras alegres y anuncios de grandes reformas que prometen transformar el país. El otro es el de las calles, donde la gente lidia con la violencia cotidiana, el alza de precios, la incertidumbre laboral y la corrupción que se cuela en cada rincón de la vida pública. Según encuestas recientes, las principales preocupaciones de los mexicanos en 2025 son claras: violencia y crimen (61 %), inflación (31 %), desempleo (32 %), pobreza (29 %) y corrupción (26 %). Estas cifras no son simples porcentajes: son radiografías de un malestar profundo.

La violencia encabeza la lista, y no es casualidad. Más allá de los grandes operativos militares o las extradiciones mediáticas, la inseguridad se manifiesta en lo más básico: miedo a salir de noche, rutas modificadas para evitar zonas peligrosas, familias que pierden a un miembro en medio de la impunidad. La seguridad pública sigue siendo una promesa incumplida que gobiernos de todos los colores han heredado y agravado.

La inflación, que muchos economistas describen como “moderada” en comparación con otras crisis históricas, golpea con fuerza desigual. No es lo mismo un 5 % de aumento en el índice general que el encarecimiento del huevo, la tortilla o la gasolina en colonias populares. La macroeconomía presume estabilidad, pero el bolsillo siente otra historia. La distancia entre ambos relatos alimenta la desconfianza ciudadana hacia las autoridades.

Pistola tirada en la calle junto a un marcador de evidencia, con vehículos y personas en el fondo.


La violencia y la inseguridad siguen siendo el miedo número uno en México, muy por encima de cualquier cifra oficial.

El desempleo y la pobreza forman un binomio persistente. Si bien las cifras oficiales muestran una ligera recuperación del empleo, gran parte de esos trabajos son informales, mal pagados o sin prestaciones. Para millones, “tener trabajo” no significa vivir con dignidad, sino apenas sobrevivir. La movilidad social, ya limitada, se vuelve casi imposible para quienes nacen en contextos de desigualdad estructural.

Y luego está la corrupción. Aunque ocupa el quinto lugar en la lista, atraviesa a todos los demás problemas. Sin corrupción, la seguridad podría ser más eficiente, la inflación más controlada, el empleo mejor remunerado y la pobreza menos persistente. El problema es que la corrupción se ha normalizado: del trámite menor que requiere “una mordida” al contrato multimillonario otorgado sin transparencia, el mensaje es que la ley es maleable para quien puede pagar su flexibilidad.

La pregunta de fondo es: ¿por qué, si la agenda ciudadana es tan clara, la agenda política parece tan distinta? Parte de la respuesta está en la lógica electoral. Los gobiernos privilegian las obras visibles, los anuncios grandilocuentes y las narrativas que generan votos, aunque no ataquen las raíces del malestar. Otra parte radica en la falta de presión social sostenida. Nos indignamos, tuiteamos, protestamos… y después seguimos la rutina, como si no existiera un vínculo entre la apatía y la repetición de los mismos problemas.

El desempleo en la actualidad


Inflación, desempleo y corrupción: problemas que la ciudadanía vive a diario, aunque el discurso político los minimice.

México necesita un ejercicio de honestidad colectiva: que la clase política reconozca que la seguridad, el empleo, el combate a la corrupción y el bienestar económico no son temas para la foto, sino para políticas de Estado que trasciendan administraciones. Y que la ciudadanía entienda que la participación no se agota en el voto, sino que exige vigilancia, exigencia y organización.

Si los números que hoy retratan nuestras preocupaciones no se convierten en acciones concretas, mañana volverán a aparecer… y quizá con porcentajes aún más altos. La agenda ciudadana ya está escrita; lo que falta es voluntad para leerla en serio.

1 comment on “Lo que a la gente le preocupa… y los políticos no quieren ver

  1. Everardo Rogel

    Excelente!!!
    Es un artículo muy acertado, con ese talento y la ejecución en la práctica, este estado y si es posible el país entero, se logre un cambio en la política con mentes jóvenes emprendedoras.

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