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Violencia de género en la UAEMéx: a seis años del paro, ¿qué ha cambiado?

A seis años del paro estudiantil de 2020, la violencia de género en la UAEMéx sigue marcando la agenda universitaria. Este recuento analiza denuncias, sanciones, reformas y el impacto del movimiento de 2025 para responder qué ha cambiado —y qué permanece pendiente—.

Por: Camila Ferreiro

La violencia de género en la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) se ha ido configurando a través de los últimos años como un tema central dentro y fuera de los espacios académicos, al ser un importante eje de movilización estudiantil. Desde el paro de 2020, detonado por las denuncias de acoso y de difusión de imágenes íntimas de las estudiantes, hasta el de 2025 que, aunque tuvo raíz en la ambigüedad de los procesos de sucesión de rectoría, no dejó de lado en ningún momento las peticiones de atención a la seguridad, transparencia de sanciones y mejora de protocolos en cuestiones de género.

Seis años después, continúa siendo relevante regresar a este debate. Y preguntarnos, además: ¿se ha avanzado?

2020: denuncias formales y primeras sanciones

El 21 de febrero de 2020 se dio inicio al paro estudiantil en la Facultad de Ciencias de la Conducta, movimiento al que pronto se fueron sumando estudiantes pertenecientes a otras facultades y preparatorias. Los paristas exigían mayor seguridad y medidas de sanción a un compañero que difundía y comercializaba fotos íntimas de las universitarias a través de sus redes sociales, en las que, de acuerdo con varios testigos, ofertaba más de 500.

En continuidad con la protesta, se alzaron varios tendederos con denuncias de violencia sexual en todas las facultades y preparatorias, una clara evidencia de las fallas estructurales en cuestión de género y de la necesidad urgente de implementar nuevos protocolos que garantizaran el bienestar de la comunidad universitaria.

El pliego petitorio, que fue redactado en conjunto con 15 espacios académicos, concentraba 4 principales ejes, tal como lo expresó la Asamblea Universitaria UAEMéx en sus redes:

  • Violencia sexual
  • Democratización
  • Transparencia
  • Represión

Como consecuencia de la expansión del COVID-19, sin embargo, la UAEMéx suspendió actividades presenciales y, en medio de la contingencia, el paro se diluyó y se vio obligado a modificar sus dinámicas de protesta. La discusión se trasladó a los medios digitales, aunque fue perdiendo visibilidad a medida que la agenda nacional se concentraba cada vez más en la emergencia sanitaria.

Pese a esto, lograron vislumbrarse los efectos de la protesta. De acuerdo con medios locales, entre enero y agosto de 2020 la UAEMéx recabó alrededor de 341 denuncias formales por violencia de género en 25 diferentes espacios académicos. Como resultado, 37 profesores fueron suspendidos temporalmente, 13 docentes fueron separados de sus cargos, 5 alumnos fueron sancionados y 55 personas abandonaron la comunidad universitaria. Además, fueron presentadas 21 denuncias ante la Fiscalía General.

Reformas y datos posteriores

El 9 de octubre de 2023, la universidad reportó avances normativos. La UAEMéx afirmó haber sancionado a 252 personas, de las cuales 127 correspondían a estudiantes y 125 a docentes. Sin embargo, desde el 2021 solo fueron expulsados de manera definitiva dos personas. La universidad no ahondó en detalles respecto a la situación de los miembros de la comunidad presuntamente sancionados, ni en los castigos aplicados.

Estos contrastes fueron señalados por diversas colectivas universitarias, que cuestionaron la proporcionalidad de las sanciones, el modo de aplicación y, por supuesto, la verdadera efectividad de estos procesos internos. La mera existencia de protocolos, opinaron, no se traduce necesariamente en justicia plena.

2025: nuevas crisis y demandas acumuladas

A comparación del paro de 2020, el que se llevó a cabo 5 años después tuvo un origen completamente distinto. Emergió a partir de las inconformidades suscitadas por el proceso de elección de la nueva rectoría. El movimiento estudiantil inició formalmente el 23 de abril de 2025, con la filtración de un audio atribuido al exrector Carlos Eduardo Barrera Díaz, en el que evidenciaba su apoyo a Eréndira Fierro, candidata al puesto en ese momento.

Los estudiantes tomaron las instalaciones y dieron comienzo a un paro histórico, que duraría alrededor de 200 días. Entre las principales solicitudes se encontraban la transparencia en la elección de rectoría, el voto universal, libre y directo y las reformas a la ley universitaria. Con la escala de las manifestaciones, Carlos Eduardo Barrera Díaz renunció a sus labores el 13 de mayo, apenas a unas horas de que concluyera formalmente su periodo administrativo. Así, Martha Patricia Zarza Delgado tomó protesta como nueva rectora el 17 de julio.

Aún en medio del caos, comenzaron a organizarse mesas de trabajo entre el Enjambre Estudiantil Unificado (EEU) y Zarza Delgado. Durante la primera reunión, en el Teatro Universitario «Los Jaguares», se colocó una vez más sobre la mesa lo referente a la seguridad en los espacios académicos. La EEU apuntaló la presencia de docentes y administrativos acusados de acoso que fueron despedidos y posteriormente se reintegraron a la universidad. Más tarde, el 3 de agosto, durante la segunda mesa entre el Enjambre y la rectora Zarza, se incidió una vez más en el tema. Finalmente, se acordó un plan para no volver a contratar a docentes con denuncias de violencia de género.

Dentro de este contexto, cobra importancia el caso de ‘Angelitos’, docente de la UAEMéx con 23 años de trayectoria, quien, tan solo unos meses antes del inicio del movimiento estudiantil, con motivo del 8M, hizo pública su denuncia por hostigamiento y represalias académicas, la cual fue respaldada por colectivas feministas como Resistencia Violeta UAEMéx. Afirmó haber sido confrontada por la entonces candidata a rectora, a raíz de la viralización de su testimonio.

El 16 de junio, la profesora Almazán Hernández volvió a manifestarse, ahora frente a «La casa del estudiante», antes Rectoría, en busca de una solución.

“Estoy medicada, pero sigo de pie. No pido privilegios, pido respeto a mi dignidad”, afirmó en una entrevista a AD Noticias.

Y exigió que se llevara a cabo una investigación exhaustiva para que se reconociera en su caso una violación, no solo de derechos humanos sino laborales y universitarios, que en suma dejaban entrever la urgencia de la actualización de protocolos ante la violencia institucional y de género ejercida en la UAEMéx.

El 15 de julio, la profesora Almazán publicó el siguiente video en su cuenta personal de TikTok.

Estos acontecimientos ampliaron el debate y confirmaron que los académicos también atraviesan violencia de género. Además, reforzaron las demandas de aplicación efectiva de protocolos, protección a denunciantes y transparencia en las sanciones, que ya habían aparecido anteriormente en los pliegos petitorios.

El compromiso de rectoría con los asuntos de género en la universidad

A inicios de agosto, Patricia Zarza insistió en su compromiso por erradicar la violencia de género en la UAEMéx. Explicó que, además de la destitución de los miembros de la comunidad universitaria que incurran en estas prácticas, podrán ser aplicadas otras sanciones emitidas por las autoridades competentes. Aunado a esto, propuso de manera formal la «Ley Candado», que busca, precisamente, prohibir la reincorporación de personal académico, administrativo o alumnos que hayan sido sancionados por actos de acoso, hostigamiento o violencia de género.

Actualidad: avances y pendientes

A seis años del paro que visibilizó la violencia de género en la UAEMéx, es justo revisar los avances que se han conseguido. Entre ellos las mesas de diálogo que buscan indagar en posibles soluciones conjuntas, la incorporación a la campaña internacional de los 16 Días de Activismo contra la Violencia de Género, las actualizaciones de protocolos para prevenir, atender y sancionar la violencia de género y la instauración de la Secretaría de Igualdad Sustantiva y Cuidados (SISyC), con vistas a «impulsar la equidad, promover el respeto y acompañar a nuestra comunidad en temas de cuidado y bienestar», tal como expresan en sus redes.

No obstante, hace falta recorrer un largo camino para lograr la completa seguridad, el cumplimiento y la atención a casos de violencia de género en la institución. La percepción de transparencia aún es un tema controversial. En ese mismo terreno se ubica la confianza de las víctimas y, en general, la efectividad de las resoluciones. El Comité de Género, Diversidad Sexual y Sexo-Genérica del EEU aún manifiesta su preocupación en torno a la violencia que continúa operando en la universidad. Reconocen que aunque «ha existido vía de trabajo», es indispensable seguir combatiendo la violencia de género.

En publicaciones más recientes de Instagram, han reiterado la urgencia de que se reciban respuestas y se acuerde un plan de trabajo que garantice equidad y atención inmediata a las solicitudes de los estudiantes.

A tan poco tiempo del 8M, resulta preciso continuar cuestionando las acciones realizadas por la institución y no dejar de procurar un diálogo que se posiciona como urgente. No en el sentido de un ejercicio de confrontación automática, sino como un mecanismo de vigilancia democrática y de corresponsabilidad universitaria. Esta fecha, sin duda, volverá a poner el tema sobre la mesa de discusión, pero no debemos olvidar que, después del 8 de marzo, el cierre de las actividades conmemorativas no puede dar paso al cese de las exigencias.

El desafío persiste, y se tiene que atender.

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