Opinión

El sarampión volvió… porque el gobierno se confió

Por Abel Trejo Valtierra

El sarampión no regresó por mala suerte.

Regresó porque el gobierno dejó de hacer bien lo más básico.

En 2025, las Américas registraron miles de casos y el riesgo regional fue catalogado como “Muy Alto”. México arrancó 2026 con brotes activos. No es un fenómeno lejano. No es alarmismo.

Es una señal clara de que algo falló.

Y lo más grave es que estamos hablando de una enfermedad prevenible desde hace décadas.

No es un virus nuevo.
No es una amenaza desconocida.
No requiere tecnología de punta.

Se controla con algo simple:

Dos dosis.
95% de cobertura.

Nada más.

Y ni eso se sostuvo.

Cuando fallas en lo elemental

El virus siempre ha viajado. Siempre ha existido movilidad internacional. Siempre ha habido conflictos en el mundo.

La diferencia es si el sistema de salud está blindado.

Cuando la cobertura cae, aunque sea unos puntos, aparecen huecos. Y el sarampión es experto en encontrar huecos.

Hoy el problema está en la segunda dosis. Miles iniciaron el esquema, pero no lo completaron. Eso crea bolsas de población susceptible.

Y cuando entra un caso importado — porque en un país conectado siempre va a entrar — ese hueco se convierte en brote.

No es un accidente epidemiológico.

Es una falla administrativa.

Un profesional de la salud administra una vacuna a un niño mientras su madre lo sostiene en un entorno al aire libre.

 La “transformación” que debilitó la continuidad

Morena prometió fortalecer el sistema de salud. Prometió orden, eficiencia y fin del desabasto.

Pero la vacunación no vive de promesas.

Vive de continuidad, logística y seguimiento territorial.

En estos años hubo reestructuras apresuradas, centralización sin músculo operativo suficiente y ruptura de esquemas que, con defectos, al menos mantenían estabilidad.

El resultado no se mide en discursos.

Se mide en cobertura incompleta.

No basta con anunciar millones de dosis aplicadas. Lo que importa es si cada municipio alcanzó y sostuvo el 95%.

El promedio nacional es cómodo.

Pero el virus no se contagia en promedios.

Se contagia en colonias donde nadie completó el esquema.

 Esto no es menor

Un brote de sarampión no es solo una cifra en un boletín.

Es:

  • Niños hospitalizados.
  • Servicios de salud bajo presión.
  • Escuelas afectadas.
  • Recursos desviados a contención en vez de prevención.
  • Confianza pública erosionada.

Todo por no sostener una política preventiva básica.

La prevención no da aplausos.
No genera narrativa heroica.
No llena plazas.

Pero cuando se descuida, el costo se paga en contagios.

 La realidad sin maquillaje

El sarampión es la prueba más sencilla que puede enfrentar un gobierno.

No exige innovación extraordinaria.
No exige reformas estructurales complejas.
Exige constancia.

Si un Estado no puede garantizar dos dosis al 95% de su población, no estamos ante una crisis mundial inevitable.

Estamos ante un problema de gestión.

El virus no falló.

Falló la disciplina institucional.
Falló la vigilancia.
Falló la prioridad.

Y la pregunta que queda, incómoda pero inevitable, es esta:

Si no pudieron proteger a la población de una enfermedad prevenible con dos vacunas…
¿qué nos hace pensar que están preparados para enfrentar lo que viene?

0 comments on “El sarampión volvió… porque el gobierno se confió

Deja un comentario

Descubre más desde Edoméx AHORA

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo