Por: Horacio Morales
Un año después del paro universitario que sacudió a la Universidad Autónoma del Estado de México, la discusión dejó de ser si la UAEMéx debe cambiar. La verdadera discusión comienza ahora: hacia dónde debe hacerlo.
La presentación del Anteproyecto de Reforma a la Ley Universitaria representa un hecho importante. Llega después de más de tres décadas sin una reforma integral al marco jurídico universitario y después de la crisis interna más grave que ha vivido la institución en medio siglo. Y eso, por sí mismo, ya revela la relevancia de esta coyuntura histórica.
El paro fue un choque generacional
Mientras el mundo cambió aceleradamente, mientras las universidades más competitivas evolucionaron hacia nuevos modelos educativos, tecnológicos y científicos, la UAEMéx siguió funcionando, en buena medida, bajo estructuras concebidas para otro tiempo.
Por eso el paro universitario terminó siendo mucho más que una protesta estudiantil. Fue un choque entre generaciones. Entre formas distintas de entender la universidad. Y, sobre todo, entre una estructura acostumbrada a administrar estabilidad política interna y una comunidad estudiantil que comenzó a exigir cambios profundos.
Cambiar no siempre significa avanzar
Hoy prácticamente nadie discute que la UAEMéx necesita cambiar. Y una reforma puede ser una señal de voluntad de cambio, pero por sí sola no garantiza buenos resultados. Una transformación sin rumbo puede terminar generando nuevos conflictos, nuevas distorsiones o incluso regresiones.
Cambiar no siempre significa avanzar. A veces también se puede retroceder.
Hasta ahora, la rectora Patricia Zarza parece haber entendido que la UAEMéx no puede seguir funcionando igual que antes del paro. La presentación de una reforma después de más de treinta años sin tocar de fondo la Ley Universitaria es una señal importante. Sin embargo, el verdadero desafío quizá no sea únicamente construir una reforma. Quizá sea construir una visión.
El vacío: ¿qué modelo educativo queremos?
Y ahí aparece uno de los puntos más preocupantes del propio anteproyecto. Aunque habla de gobernanza, representación y mecanismos internos, prácticamente no existe una discusión profunda sobre el modelo educativo que necesitará la UAEMéx en los próximos 20 o 30 años. Casi no se habla de cómo convertir a la universidad en una institución de excelencia, innovación y vanguardia. Y ése debería ser el verdadero debate.
¿De qué sirve reorganizar el poder universitario si no se redefine el modelo educativo frente al mundo que viene?
El riesgo de quedarse en el pasado
Hoy las universidades más avanzadas del mundo discuten inteligencia artificial, automatización, investigación aplicada, educación híbrida, innovación tecnológica y adaptación acelerada a mercados laborales que cambian rápidamente. Mientras tanto, buena parte de la discusión universitaria mexiquense todavía parece atrapada en dinámicas internas de control político, representación y disputas de poder.
El riesgo para la UAEMéx no es solamente enfrentar nuevas crisis políticas o administrativas. El riesgo también es que, mientras intenta resolver las secuelas del conflicto interno, pierda tiempo valioso para discutir el modelo universitario que necesitará en el futuro.
La crisis no terminó del todo
Pero además algo ha quedado claro en los últimos meses. El conflicto universitario, como aquí lo hemos sostenido, no terminó con el levantamiento del paro. Al mismo tiempo que se presentaba la reforma, aparecieron nuevas señales: protestas de profesores de la Facultad de Economía por presuntas irregularidades en el PROED, y la renuncia del investigador Víctor Alejandro Wong Meraz a la coordinación del Doctorado en Derecho Parlamentario, acompañada de señalamientos sobre exclusión, discrecionalidad y redes de privilegio.
Los conflictos simplemente dejaron de expresarse mediante un movimiento estudiantil para manifestarse a través de otros actores y otros problemas.
La esperanza de miles de familias
Decenas de miles de familias mexiquenses siguen viendo en la UAEMéx la principal esperanza de movilidad social para sus hijos. Pero también siguen viendo en ella una pieza fundamental para el futuro económico, científico y profesional del Estado de México.
Por eso esta discusión resulta tan importante. Porque el mercado laboral ya comenzó a transformarse a una velocidad que, al parecer, la universidad todavía no termina de dimensionar.
El mayor riesgo
Una reforma universitaria histórica no debería limitarse únicamente a reorganizar estructuras de poder, sino a definir cómo evitar que la universidad se quede atrapada en el pasado mientras el resto del mundo avanza a toda velocidad. Y ésa es una discusión muchísimo más profunda —y más urgente— que cualquier disputa interna de poder.
El mayor riesgo para la UAEMéx no es quedarse igual. El mayor riesgo es cambiar sin saber exactamente hacia dónde.


0 comments on “Primera Fila: El reto de la UAEMéx no solo es cambiar, sino definir el rumbo”