Por Horacio Morales
En política, las investigaciones relevantes no comienzan cuando aparece una denuncia. Comienzan cuando alguien decide que vale la pena avanzar con ella. Y quizá ese sea el verdadero fondo del caso Nancy Nápoles.
Porque más allá de las acusaciones de la Fiscalía, hay una pregunta imposible de ignorar: ¿qué llevó a las autoridades a avanzar contra una alcaldesa en funciones del partido gobernante?
Durante dos semanas, la alcaldesa de Tenancingo apareció ante la opinión pública como víctima de un secuestro. La noticia provocó preocupación, solidaridad y rumores sobre la veracidad del caso. No era para menos. No todos los días desaparece una presidenta municipal en funciones.
El giro inesperado
Sin embargo, la historia dio un giro inesperado. La Fiscalía General de Justicia del Estado de México informó que aquel secuestro nunca ocurrió y que, por el contrario, habría existido una simulación en la que presuntamente participó la propia alcaldesa. Más aún, la investigación relaciona el caso con un presunto faltante de 40 millones de pesos en las finanzas municipales.
Pero más allá de los detalles del asunto, la pregunta no es por qué Nancy Nápoles hizo lo que hizo, sino por qué alguien decidió que protegerla era más costoso que investigarla e imputarla.
El costo político de no investigar
Si el secuestro hubiera sido confirmado, el golpe habría sido mucho mayor que un problema local. Habría significado que ni siquiera una alcaldesa de Morena en funciones estaba a salvo. La afectación alcanzaría la estrategia de seguridad del gobierno estatal y, de manera inevitable, el discurso nacional del partido gobernante.
Por eso resulta difícil imaginar que un asunto de esta magnitud se haya mantenido únicamente en el ámbito de la Fiscalía. No existe evidencia pública para afirmar una intervención federal directa, pero también cuesta trabajo creer que un caso con estas implicaciones no haya sido seguido de cerca por las instancias superiores de seguridad.
El verdadero interés
La investigación pudo haber comenzado por un supuesto delito de alto impacto. Pero el momento en que aparece el tema de los recursos públicos cambia por completo la naturaleza del caso. Un secuestro es un asunto de seguridad. Un posible faltante de recursos públicos es otra cosa.
El secuestro pudo haber sido la puerta de entrada. Pero el verdadero interés institucional —y quizá también político— pudo haber comenzado cuando apareció el tema financiero.
La velocidad de la investigación
Hay otro dato que tampoco debe pasar inadvertido: la velocidad. En México abundan los expedientes que pasan años sin avanzar. Los relacionados con recursos públicos suelen ser todavía más lentos. Aquí ocurrió lo contrario.
Un mensaje hacia otros actores
A veces el verdadero destinatario de una acción que involucra un actor político no es la persona investigada. Si la Fiscalía está dispuesta a llevar hasta sus últimas consecuencias un caso que involucra a una alcaldesa en funciones del partido gobernante, el mensaje hacia otros ayuntamientos, funcionarios e incluso grupos políticos parece ser claro.
Y ese mensaje cobra relevancia en un momento en que diversos municipios enfrentan observaciones, auditorías, problemas financieros y procesos de fiscalización, además de que el proceso electoral de 2027 comienza a asomarse en el horizonte.
El costo político para Morena
Nancy Nápoles ha sido identificada políticamente con uno de los liderazgos más relevantes de Morena en el Estado de México. Y nadie desconoce que dentro del partido gobernante conviven corrientes, grupos e intereses distintos. Por eso habrá quien vea en este episodio algo más que una investigación penal.
Por supuesto, será un juez quien determine si Nancy Nápoles es culpable o no. Pero políticamente el escenario ya cambió por completo.
Si las acusaciones de la Fiscalía se sostienen, Morena enfrentará un costo político inevitable. Pero si la investigación acredita sus señalamientos, Morena podrá argumentar exactamente lo contrario: que el expediente avanzó aun cuando involucraba a una alcaldesa de su propio partido.
La pregunta que queda
Cuando una investigación alcanza a una alcaldesa en funciones del partido gobernante, alguien tuvo que valorar los costos políticos de avanzar judicialmente. Y si aun así decidió hacerlo, quizá fue porque concluyó que el costo de no actuar era todavía mayor.
Tal vez por eso la pregunta más importante de este caso no sea qué hizo Nancy Nápoles. Tal vez la pregunta sea por qué alguien decidió que protegerla era más costoso que investigarla.


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