La deuda pública: las cifras no militan en ningún partido
🖊️ Por Fernando Flores
En política se puede debatir casi todo. Lo que no admite interpretaciones son las cifras oficiales.
Desde hace años, una de las afirmaciones más repetidas por simpatizantes de Morena es que «Andrés Manuel López Obrador no endeudó al país». La frase se ha convertido en un lema político que, repetido una y otra vez, muchos han terminado por asumir como verdad absoluta.
Pero una revisión cronológica de la deuda pública mexicana cuenta una historia distinta.
Antes de entrar en cifras, conviene aclarar un concepto. Ningún gobierno moderno puede operar sin deuda. Todos los presidentes han recurrido al financiamiento para cubrir necesidades del Estado. La diferencia radica en cuánto se pide prestado, en qué se gasta y qué tan rápido crece esa obligación.
Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012)
Cuando Felipe Calderón asumió la Presidencia, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público —el indicador más amplio de la deuda pública— rondaba los 2.3 billones de pesos.
Al concluir su administración, esa cifra alcanzó aproximadamente 5.2 billones de pesos, lo que representó un incremento cercano a 2.9 billones. Como porcentaje del Producto Interno Bruto, la deuda pasó de alrededor del 18 por ciento a poco más del 35 por ciento.
Fue un incremento considerable, marcado principalmente por la crisis financiera internacional de 2008, que obligó a prácticamente todas las economías del mundo a recurrir a mayor financiamiento.
Enrique Peña Nieto (2012-2018)
El gobierno de Enrique Peña Nieto mantuvo la tendencia.
Recibió una deuda cercana a 5.2 billones de pesos y concluyó su sexenio con aproximadamente 10.5 billones, es decir, un aumento superior a 5.3 billones de pesos.
En términos del PIB, la deuda alcanzó alrededor del 44 por ciento, impulsada por un mayor gasto público, reformas estructurales y un ritmo de crecimiento económico menor al esperado.
Hasta ese momento, era el mayor incremento nominal registrado en la historia del país.
Andrés Manuel López Obrador (2018-2024)
En campaña y durante buena parte de su gobierno, López Obrador sostuvo que no contrataría deuda para financiar su administración.
La afirmación fue utilizada constantemente como un distintivo frente a gobiernos anteriores.
Sin embargo, una cosa es no solicitar un paquete extraordinario de deuda durante la pandemia y otra muy distinta afirmar que la deuda pública dejó de crecer.
Las cifras oficiales muestran que el gobierno recibió un saldo cercano a 10.5 billones de pesos y concluyó con aproximadamente 17.4 billones, es decir, un incremento cercano a 6.9 billones de pesos, el mayor aumento nominal registrado en un solo sexenio.
Como porcentaje del PIB, la deuda se ubicó alrededor del 50 por ciento, mientras que el déficit fiscal aprobado para 2024 fue el más elevado de las últimas décadas.
En otras palabras, la deuda sí aumentó y lo hizo a un ritmo superior al observado en los dos gobiernos anteriores cuando se mide en pesos corrientes.
Claudia Sheinbaum Pardo
La administración actual recibió una deuda cercana a los 17.4 billones de pesos.
Durante sus primeros meses de gobierno, el saldo ya supera los 18.5 billones, mientras Hacienda mantiene la estrategia de reducir gradualmente el déficit para estabilizar la deuda alrededor del 50 por ciento del PIB.
No obstante, el costo financiero continúa creciendo. Cada año, cientos de miles de millones de pesos del presupuesto se destinan únicamente al pago de intereses, recursos que dejan de invertirse en infraestructura, salud, seguridad o educación.
Las cifras hablan
Si se observa únicamente el porcentaje del PIB, la deuda ha aumentado durante los tres últimos sexenios.
Pero si se analiza el monto nominal, los datos resultan todavía más ilustrativos:
• Calderón: de 2.3 a 5.2 billones de pesos (+2.9 billones).
• Peña Nieto: de 5.2 a 10.5 billones (+5.3 billones).
• López Obrador: de 10.5 a 17.4 billones (+6.9 billones).
• Sheinbaum: ya supera los 18.5 billones de pesos.
Entonces, ¿es correcto afirmar que la Cuarta Transformación «no endeudó a México»?
No.
Lo correcto sería decir que no contrató un programa extraordinario de deuda para enfrentar la pandemia, pero la deuda pública siguió creciendo año con año y hoy registra los montos nominales más altos de la historia nacional.
La diferencia no es menor.
Porque las finanzas públicas no funcionan con discursos, sino con balances contables.
Reflexión
Los gobiernos pasan.
Las administraciones cambian.
Los partidos se alternan en el poder.
Pero la deuda permanece.
Y esa deuda no la paga un presidente, un partido político o un movimiento ideológico.
La pagan los contribuyentes.
La pagan nuestros hijos.
Y la pagarán las próximas generaciones.
Por eso, cuando alguien asegure que un gobierno «no endeudó al país», vale la pena responder con serenidad y con datos oficiales.
Porque las opiniones pueden dividir a los mexicanos.
Las cifras, no.


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