Sin categoría

Cultura Impar | La soberanía no necesita Visa

Por José Manuel Rueda Smithers

Aquí, donde la rígida experiencia viene a dictar las leyes superiores
a que está sometida la existencia.

Aquí, donde derrama sus fulgores ese astro a cuya luz desaparece
la distinción de esclavos y señores.

Poema Ante un cadáver, de Manuel Acuña.

Hay ocasiones en que la comunicación política no necesita enemigos. Se los fabrica sola.

Basta una decisión administrativa, una respuesta precipitada y una palabra fuera de lugar para generar una tormenta nacional.

Eso ocurre con la cancelación de la visa estadounidense de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador.

La decisión tomada por el Gobierno de Estados Unidos sobre la entrada de una persona a su territorio se presentó como un asunto de soberanía mexicana. La presidenta Claudia Sheinbaum ha cuestionado la medida, ha sostenido que una visa no define a una persona y ha reclamado que, si existe alguna acusación, tendría que haber pruebas. 

Hasta ahí, todo puede discutirse dentro de la lógica de una defensa política.

El problema llegó al convertir una visa en un asunto nacional. Porque la soberanía de México no está en juego. México decide, conforme a sus leyes, quién puede ingresar, permanecer o ser rechazado en territorio nacional.

No necesitamos estar de acuerdo con la decisión estadounidense. Tampoco necesitamos celebrarla. Mucho menos necesitamos suponer que una cancelación de visa constituye prueba de un delito.

Pero tampoco necesitamos convertirla en una invasión extranjera. Y aquí aparece la verdadera falla de comunicación. Una buena estrategia de comunicación política consiste, muchas veces, en no decir más de lo necesario.

Si un ciudadano pierde una visa, puede inconformarse. Puede solicitar explicaciones. Puede defender su reputación. Puede incluso considerar injusta la decisión.

Pero cuando desde la Presidencia de un país se transforma el asunto en una batalla por la soberanía, el mensaje deja de ser proporcional al hecho.

¿Quién hizo más grande el problema?

La propia embajada estadounidense recordó que las visas pueden ser canceladas cuando existen razones para hacerlo, independientemente de la condición política o afiliación de quien las posee. Al mismo tiempo, Estados Unidos no ha hecho pública la razón específica de la cancelación, amparándose en la confidencialidad de los registros de visa.

Eso debería conducir a la prudencia. No a la especulación. Mucho menos a convertir la defensa de un particular en una causa nacional.

Porque hay otra cosa que resulta difícil de explicar: mientras la presidenta sostiene que no existe evidencia pública que permita atribuir un delito al afectado, su propio Gobierno termina otorgando a la controversia una dimensión política que originalmente no tenía.

Y ahí la comunicación se vuelve contradictoria.

Si no hay pruebas públicas de un delito, entonces no hay razón para defenderlo de una acusación que nadie ha formulado oficialmente.

Y si la decisión estadounidense es injusta, puede cuestionarse como tal.

Pero una visa no es una frontera mexicana.

Tampoco es un derecho absoluto a ingresar a otro país. ¿Tema incómodo? Sin duda.

Por eso hay que saber distinguir entre soberanía, diplomacia, migración y conveniencia política. Si todo se convierte en soberanía, la palabra termina perdiendo significado.

Cuando desde el poder se responde por reflejo, sin pensar en las consecuencias de cada frase, la comunicación deja de ser una herramienta para gobernar y se convierte en parte del problema.

No toda controversia necesita una defensa presidencial.

A veces la mejor respuesta de un gobierno consiste simplemente en dejar que un asunto privado permanezca en el ámbito privado.

Si como defensa se necesita invocar a la nación entera, el problema no está en la visa.

Quizá esté en la manera de entender el poder.

0 comments on “Cultura Impar | La soberanía no necesita Visa

Deja un comentario

Descubre más desde Edoméx AHORA

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo