Uno de los riesgos de una elección no está solamente en lo que ocurra el día de la jornada electoral, sino mucho antes: en la integración de quienes tendrán responsabilidades en su organización. Y uno de los procesos más sensibles será precisamente la selección de las vocalías distritales y municipales del IEEM para 2027.
Este lunes, el Consejo General del Instituto Electoral del Estado de México, que preside Amalia Pulido, discutirá el procedimiento y la convocatoria para seleccionar a quienes ocuparán esas posiciones. Las vocalías han sido motivo de controversia en procesos anteriores. En 2016, Morena formuló observaciones sobre aspirantes por presunta afiliación partidista y posteriormente impugnó la designación de vocales distritales; el litigio llegó hasta la Sala Regional Toluca del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Diez años después, Morena está del otro lado: ahora gobierna el Estado de México. Precisamente por eso, aquello que denunció cuando era oposición obliga hoy al IEEM a extremar cuidados para evitar cualquier duda sobre cuotas, militancias o influencias políticas en las designaciones. Y obliga también a Morena a no caer, desde el gobierno, en prácticas que cuestionó desde la oposición. En 2027 no sólo importará quién compita; también quién organice la elección.
Adolfo Solís, bajo presión desde Morena
Los problemas de Adolfo Solís en Almoloya de Juárez ya llegaron a San Lázaro y fue una diputada de Morena quien llevó hasta ahí las acusaciones contra su gobierno.
Marisela Zúñiga anunció un punto de acuerdo para pedir investigar denuncias de despidos, amenazas, acoso laboral y presiones políticas contra servidores públicos, además de señalamientos sobre el manejo de recursos públicos.
Aunque los señalamientos deberán acreditarse, Solís ya tiene un problema político: las acusaciones salieron de Almoloya y encontraron eco dentro del propio Morena a nivel federal. Y en plena carrera hacia 2027, eso cambia la dimensión del conflicto.
Nancy Nápoles, entre el rechazo popular y las cuentas pendientes
Nancy Nápoles ha intentado dejar atrás el escándalo y recuperar la normalidad en Tenancingo, pero hay dos asuntos que no controla: el rechazo popular y la auditoría del OSFEM.
El pasado 15 de septiembre, la alcaldesa enfrentó una manifestación que exigía su salida y, durante la ceremonia del Grito, recibió abucheos y rechiflas. Ahora se suma un asunto todavía más delicado: el OSFEM inició formalmente una Auditoría de Cumplimiento Financiero al Ayuntamiento.
La revisión ocurre mientras permanece como antecedente la hipótesis de la Fiscalía mexiquense, que relacionó el presunto secuestro simulado de Nápoles con un supuesto faltante de 40 millones de pesos. La alcaldesa lo ha negado.
Nancy Nápoles puede trabajar para que el escándalo se olvide, pero todavía falta saber qué arrojará la revisión de las cuentas municipales y, sobre todo, hasta dónde permitirán que avance el caso los grupos de poder de Morena o si, políticamente, terminarán por darle carpetazo.


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