De Wall Street a los proyectos energéticos, carreteros y financieros del país: la presencia de un gigante que administra billones de dólares y plantea nuevas preguntas sobre inversión, influencia y transparencia.
✍🏻 Fernando Flores Domínguez
Análisis en Foco | Tercera y última entrega
El gigante ya está aquí
Durante las dos primeras entregas de esta investigación conocimos la historia de un hombre que, después de sufrir una pérdida millonaria en Wall Street, convirtió aquella experiencia en una oportunidad para transformar el mundo de las inversiones.
Ese hombre es Larry Fink.
La empresa que ayudó a fundar en 1988 es BlackRock.
Y aquella pequeña firma financiera que comenzó con ocho profesionales terminó convirtiéndose en una organización capaz de administrar inversiones por billones de dólares.
Pero nuestra historia no termina en Nueva York.
Porque mientras millones de personas desconocen su nombre, BlackRock mantiene operaciones e inversiones vinculadas con empresas, mercados e infraestructura en distintos países, incluido México.
Y aquí comienza la parte más cercana de nuestra investigación.
México, una oportunidad para los grandes capitales
La presencia de BlackRock en nuestro país no es reciente.
En octubre de 2015, la compañía anunció la adquisición de Infraestructura Institucional, una firma especializada en inversiones de infraestructura en México, que entonces contaba con aproximadamente 750 millones de dólares en capital invertido y comprometido.
La operación permitió ampliar su participación en un sector fundamental para cualquier economía: las obras y servicios que hacen posible el transporte, la energía y otras actividades productivas.
En 2018, BlackRock también adquirió el negocio de administración de activos de Citibanamex en México, fortaleciendo su presencia en el mercado financiero nacional.
No se trata, por tanto, de una empresa que simplemente observa desde el extranjero.
Su actividad forma parte del entramado de inversiones que conecta el capital internacional con proyectos y empresas mexicanas.
Del mercado financiero a la infraestructura
Una de las características más importantes de BlackRock es que sus actividades no se limitan a comprar y vender acciones.
A través de distintos fondos, vehículos de inversión y empresas relacionadas, participa en sectores como infraestructura, energía y activos financieros.
Un ejemplo aparece en la plataforma pública Proyectos México, que registra el vehículo BLKCPI 18, administrado por una entidad vinculada con BlackRock.
Entre sus operaciones figura una inversión relacionada con el Centro Cultural Mexiquense Bicentenario, mediante la adquisición de acciones de una sociedad que mantiene un contrato de prestación de servicios vinculado con ese complejo cultural.
El caso resulta particularmente interesante para el Estado de México.
No significa que BlackRock sea propietario directo del centro cultural ni que controle su operación pública. Lo que demuestra es que las estructuras financieras relacionadas con grandes administradoras pueden participar en sociedades y contratos vinculados con infraestructura de servicios públicos.
Y esa diferencia es esencial para comprender cómo funciona el capital institucional.
Larry Fink y sus encuentros con el poder político
La dimensión de BlackRock también se refleja en el nivel de sus interlocutores.
El 6 de noviembre de 2024, la Presidencia de México informó oficialmente sobre una reunión entre la presidenta Claudia Sheinbaum y Larry Fink, acompañado por Adebayo Ogunlesi, directivo de Global Infrastructure Partners.
De acuerdo con el comunicado gubernamental, conversaron sobre la economía mexicana y la importancia del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá.
Posteriormente, en 2026, reportajes de Bloomberg dieron cuenta de nuevos acercamientos relacionados con oportunidades de inversión en infraestructura.
Estos encuentros muestran el interés de la firma por el mercado mexicano y el interés gubernamental por atraer capital.
Pero es importante establecer un límite: una reunión con autoridades no demuestra, por sí misma, privilegios, acuerdos irregulares ni control sobre decisiones públicas.
Lo que sí permite es plantear preguntas legítimas sobre la transparencia de las negociaciones y las condiciones en que se desarrollan los proyectos.
La energía: un nuevo escenario
El sector energético ocupa un lugar destacado en esta historia.
Global Infrastructure Partners, integrada a BlackRock, mantiene intereses en proyectos de infraestructura energética. Entre ellos se encuentra Saavi Energía, una empresa con operaciones en México.
En abril de 2026 se anunció una operación mediante la cual Grupo México adquiriría una participación mayoritaria en Saavi, mientras GIP conservaría una participación minoritaria, según la información publicada por Bloomberg.
La operación ilustra cómo el capital internacional puede asociarse con grandes grupos empresariales mexicanos para participar en sectores estratégicos.
También pone sobre la mesa un debate que merece atención: cómo atraer inversiones suficientes para desarrollar infraestructura sin comprometer las obligaciones del Estado, la competencia económica ni el interés público.
No es una discusión exclusiva de BlackRock.
Es una discusión sobre las reglas que deben cumplir todos los inversionistas.
¿BlackRock controla las empresas donde invierte?
Aquí debemos detenernos en una confusión frecuente.
Cuando se afirma que BlackRock administra billones de dólares, no significa que toda esa riqueza sea propiedad de Larry Fink o de la propia compañía.
Gran parte corresponde a recursos de clientes: fondos de pensiones, instituciones, inversionistas particulares y otras organizaciones.
BlackRock administra esos activos conforme a los mandatos de inversión correspondientes.
Sin embargo, esa función puede conferirle una influencia relevante.
En determinadas inversiones, la administradora participa en votaciones de accionistas y mantiene conversaciones con los consejos de administración de empresas en las que están invertidos los recursos de sus clientes.
Eso no equivale a controlar automáticamente dichas compañías.
Pero sí convierte a la gestión de inversiones en una actividad con consecuencias que van más allá de los mercados bursátiles.
La pregunta fundamental no es si BlackRock es dueña de todo.
La pregunta es cómo se ejerce la influencia que acompaña a la administración de enormes volúmenes de capital y qué mecanismos existen para supervisarla.
El dinero de los trabajadores y las decisiones de inversión
Hay otro aspecto que merece atención especial.
Los fondos de pensiones son uno de los grandes participantes de los mercados financieros internacionales.
En México, las Afores administran recursos destinados al retiro de millones de trabajadores y pueden invertir, conforme a la regulación aplicable, en diversos instrumentos financieros.
Por ello, resulta indispensable distinguir entre las instituciones que administran las cuentas individuales, los vehículos en los que invierten y las empresas que ofrecen productos o servicios financieros.
No sería correcto afirmar que BlackRock controla los ahorros de los trabajadores mexicanos por el simple hecho de participar en los mercados donde invierten fondos institucionales.
Pero sí es pertinente preguntar cómo se seleccionan los instrumentos de inversión, cuáles son sus costos, quiénes reciben las comisiones y qué información se proporciona a los ahorradores.
La transparencia financiera comienza por saber quién administra el dinero, bajo qué reglas y con qué responsabilidades.
¿Quién vigila a los gigantes?
La expansión de BlackRock abre interrogantes que trascienden las fronteras.
¿Qué ocurre cuando una misma organización administra inversiones en miles de empresas?
¿Cómo se previenen los conflictos de interés?
¿Qué límites deben existir entre la asesoría financiera, la inversión privada y las decisiones de los gobiernos?
¿De qué manera pueden los ciudadanos conocer los compromisos relacionados con proyectos de infraestructura que involucran recursos o servicios públicos?
Estas preguntas no constituyen acusaciones.
Son asuntos legítimos de rendición de cuentas.
El tamaño de una empresa no demuestra una conducta indebida, pero tampoco debería colocarla fuera del escrutinio público.
El verdadero poder detrás del dinero
La historia comenzó con una pérdida de aproximadamente 100 millones de dólares.
Continuó con la creación de una empresa que hizo del análisis del riesgo y de la tecnología dos de sus principales herramientas.
Y nos condujo hasta una organización con presencia internacional, inversiones diversificadas y relaciones comerciales con algunas de las instituciones más importantes del mundo.
BlackRock representa una transformación profunda del capitalismo contemporáneo: una época en la que administrar capital puede ser tan relevante como poseer directamente fábricas, edificios o empresas.
En México, su presencia forma parte de una realidad económica en la que los proyectos de infraestructura requieren financiamiento y los grandes inversionistas buscan oportunidades de largo plazo.
El desafío consiste en que esas inversiones se desarrollen bajo reglas claras, competencia efectiva, supervisión y beneficios verificables para la sociedad.
Porque el debate no debería reducirse a estar a favor o en contra de una compañía.
La cuestión de fondo es quién toma las decisiones, quién asume los riesgos, quién recibe los beneficios y quién rinde cuentas.
Y esa es una pregunta que los ciudadanos tienen derecho a formular, tanto en Wall Street como en México.


0 comments on “BlackRock: El poder financiero que también mira hacia México”