Por Angel Castro
El sábado 30 de noviembre de 2024, la vida de la familia Morales Peralta cambió para siempre. Daniel, un joven de apenas 17 años, fue víctima de un accidente que destapó una cadena de negligencias médicas y una parálisis judicial que, a más de un año de distancia, mantiene el caso en la impunidad.
Testigos señalan ebriedad y fuga
Pasadas las 10 de la noche, Daniel circulaba en su motocicleta con un amigo por la intersección de Venustiano Carranza y Las Torres, frente a las instalaciones de la CFE. En ese punto, un vehículo los impactó violentamente. Según relata Fátima Morales, hermana de la víctima, el conductor responsable, no identificado, intentó darse a la fuga, pero fue interceptado por civiles en la calle Jesús Reyes Heróles.
Ya en el lugar del siniestro, un hombre identificado como Marcelo Iturbe Mejía se presentó ante las autoridades y la familia Morales Peralta para hacerse responsable de los hechos en representación del conductor. A pesar de que testigos señalan que el vehículo era conducido por una persona en estado de ebriedad que intentó darse a la fuga, la identidad del chofer permanece en la opacidad.




Viacrucis hospitalario: la atención que nunca llegó
Mientras Daniel luchaba por su vida, comenzó un peregrinaje por instituciones de salud que le cerraron las puertas. Cerca de las 22:30 horas, la ambulancia llegó a la Clínica 220 del IMSS, donde el personal de Trabajo Social negó la atención argumentando falta de derechohabiencia, a pesar de que Daniel contaba con seguro por parte de su preparatoria (EPO 116) y como beneficiario de su padre.
La desesperación creció cuando el Hospital Adolfo López Mateos también rechazó el ingreso vía radio. Ante la gravedad, la familia tuvo que trasladarlo de urgencia al Hospital Florencia, una unidad privada. El diagnóstico fue devastador: TCE severo, fractura de base de cráneo y hemorragia interna. Tras una semana de agonía, Daniel falleció el 6 de diciembre.
Vale más una moto que una vida
La respuesta de quien asumió la responsabilidad en el sitio ha sido calificada por la familia como una burla. Marcelo Iturbe entregó apenas 5 mil pesos al padre de Daniel, aclarando que el monto era únicamente para cubrir los daños de la motocicleta. Tras este pago, el sujeto se deslindó de mayores compromisos alegando falta de recursos, dejando a la familia sin una reparación del daño real por la pérdida del menor.
A pesar de existir una carpeta de investigación y una denuncia formal desde diciembre, el caso no avanza. La familia denuncia que les han pedido dinero para «agilizar» el proceso y que la justicia lleva siete meses detenida.
Un futuro truncado
Daniel era un joven atento y responsable. Tenía el sueño de estudiar Mecánica Automotriz o servir a México en la Marina; le apasionaba el fútbol y las motos. Hoy, su silla permanece vacía en casa de los Morales Peralta.
Su familia no pide caridad, exige justicia. Señalan que la imprudencia de un conductor y la negligencia de un sistema de salud que le negó el auxilio a un menor de edad no pueden quedar en el olvido.



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